La batería de la cámara está al setenta y tres por ciento. Mohammed la comprueba antes de salir, cada mañana, la pantalla pequeña en el lado izquierdo de la Sony, y el número es siempre setenta y tres porque el generador del edificio se apaga antes de que la carga llegue a cien, se apaga en el setenta y tres y Mohammed desconecta el cable y pone la batería en la cámara y el setenta y tres por ciento alcanza para cuatro horas de grabación y cuatro horas alcanzan porque después de cuatro horas no hay más luz o no hay más calle o el lugar donde estabas grabando ya no existe. La goma roja está en la muñeca izquierda. No sabe de dónde viene. La lleva desde el primer bombardeo, octubre de 2023, y la goma se ha ensanchado y ya no aprieta pero sigue ahí como siguen las cosas que no sirven y que nadie se quita. El pan está en el morral con el za'atar. Sin aceite. El aceite se terminó en enero. El za'atar sin aceite es seco y se pega al paladar y Mohammed lo despega con la lengua mientras camina. La cámara está sobre el hombro derecho. El hombro derecho está dos centímetros más bajo que el izquierdo porque la cámara pesa y el hombro ha cedido en ocho años de cámara sobre el hombro.
Mohammed Wishah es corresponsal de Al Jazeera Mubasher en Gaza desde 2018 y graba la guerra desde el primer día. Antes grababa otras cosas. Después grabó el primer edificio que caía y el edificio que caía era la noticia y la noticia era el trabajo y el trabajo era estar donde caía, y Mohammed se quedó. La redacción es de Al Jazeera, el contrato es de Al Jazeera, el salario viene de Al Jazeera, y Al Jazeera es el nombre que está en el chaleco y en el chaleco dice PRESS y la palabra PRESS se lee desde lejos y se lee también desde arriba, desde el dron, si el dron lee. Manda los videos desde el teléfono conectado al hotspot y el hotspot funciona cuando los repetidores funcionan y los repetidores funcionan cuando nadie los ha alcanzado y alguien los alcanza cada semana. Doscientos sesenta y dos periodistas asesinados en Gaza desde octubre de 2023. Mohammed conoce el número. Todos los camarógrafos de Gaza conocen el número. El número es una lista y la lista tiene nombres y los nombres son colegas. Los colegas ya no están. El número crece, y el número que crece es el trabajo que se encoge porque menos camarógrafos significa menos imágenes y menos imágenes significa menos relato y menos relato es exactamente lo que el dron produce cuando alcanza a un camarógrafo: no silencio, ausencia de imagen.
La mañana del 9 de abril Mohammed sale del edificio. La calle es la de siempre, la calle con los escombros, el polvo, los muros cortados a la mitad que muestran las habitaciones como una casa de muñecas abierta por delante, el lavabo todavía pegado a la pared, la cama todavía hecha, el póster todavía colgado, todo expuesto al aire como un cuerpo abierto en el quirófano. Mohammed graba. La cámara ve lo que Mohammed ve y lo que la cámara ve va al teléfono y del teléfono al servidor y del servidor a las redacciones y de las redacciones a las pantallas y de las pantallas a los ojos de personas que no están en esta calle y que ven esta calle porque Mohammed está en esta calle con la cámara al setenta y tres por ciento. El alto el fuego se anunció anoche. Mohammed lo sabe. El alto el fuego es entre los estadounidenses y los iraníes y concierne al estrecho de Hormuz y a los petroleros y al precio del petróleo y no concierne a Gaza, no concierne al Líbano, no concierne a la calle donde Mohammed camina con la cámara sobre el hombro. Doscientas cincuenta y cuatro personas han sido asesinadas en el Líbano en las últimas doce horas. Cien ataques en diez minutos. Mohammed lo sabe porque el teléfono lo sabe y el teléfono lo sabe todo menos dónde estará el próximo dron.
Mohammed camina por al-Rashid Street, la carretera costera al oeste de Gaza City, cerca del cruce de Nabulsi. La cámara está sobre el hombro. La batería está al treinta y uno por ciento. El dron no hace ruido. No el ruido que se espera. Hace un zumbido que se confunde con los generadores, con el viento, con el ruido de fondo de una ciudad que ya no es una ciudad pero sigue siendo un lugar donde la gente vive. Mohammed no oye el dron. La cámara oye el dron. La cámara registra una frecuencia que el oído humano clasifica como ruido ambiental y que el micrófono de la cámara separa del resto porque el micrófono no clasifica, registra. El video dura tres horas y cuarenta y dos minutos y el video muestra la calle, los escombros, el polvo, los muros cortados, el lavabo, el póster, una mujer que lleva dos cubos de agua, un niño que corre, un gato quieto sobre un bloque de hormigón. En el minuto tres horas y cuarenta y dos el encuadre se desplaza. El audio registra un sonido que no es el zumbido. Después el video termina. La cámara está sobre el asfalto. El teléfono de Mohammed está en el bolsillo del pantalón. El teléfono suena a las ocho y cuarenta. Suena a las nueve y doce. Suena a las nueve y treinta y cinco. Nadie contesta. La goma roja está en la muñeca izquierda.
Mohammed Wishah, corresponsal de Al Jazeera Mubasher en Gaza desde 2018, fue asesinado por un misil lanzado desde un dron israelí contra su coche en al-Rashid Street, al oeste de Gaza City, el 9 de abril de 2026. Doscientos sesenta y dos periodistas asesinados en Gaza desde octubre de 2023. El mismo día, cien ataques aéreos israelíes en diez minutos sobre el Líbano, doscientos cincuenta y cuatro muertos, horas después del alto el fuego entre EE.UU. e Irán que no incluye ni Gaza ni el Líbano. Al Jazeera, Democracy Now!, 9 de abril de 2026.
Lucido ·