Elena cava en el rancho El Cedro desde las seis y dieciocho de la mañana. La pala es de mango corto. El mango es de madera gastada donde sus manos lo aferran desde hace siete años. La hoja es de metal blando, hecha para la tierra y no para la piedra, y en el rancho El Cedro la tierra es roja y a cuarenta centímetros se vuelve arcilla. Elena cava por cuadrados de treinta por treinta centímetros. Cada cuadrado es un método. El método es una pala, un hoyo, un golpe, y después adelante.
En Pujiltic el rancho El Cedro es un terreno de tres hectáreas cercado con alambre de púas. Las madres buscadoras son catorce, hoy. La más mayor tiene sesenta y siete años y se llama Carmela. La más joven tiene veintiocho y se llama Lupita. Lupita tiene un hijo desaparecido el dieciocho de enero de este año. Su hijo se llama Diego.
El hijo de Elena se llama Gabriel y desapareció el catorce de noviembre de dos mil diecinueve. Seis años. Seis años, seis meses y diecisiete días.
Elena cava en el cuadrado G7 del rancho, donde el mapa que dibujaron a mano la noche anterior tiene una crucecita marcada en rojo. La cruz en rojo la había hecho Lupita, porque Lupita había visto un hoyo rellenado fresco. Un hoyo rellenado fresco es tierra de un color distinto. Más oscura. Lupita lo sabe.
A las siete y cuarenta la pala de Elena toca algo. No es hierro. El hierro hace un sonido pleno y este es un sonido sordo. Elena se detiene. Se arrodilla. Sigue con las manos.
El hueso es blanco. Es un hueso largo, quizá un fémur, quizá un húmero, y Elena no sabe la diferencia porque Elena ha aprendido a cavar pero no ha aprendido anatomía. Las otras llegan. Carmela se inclina. Carmela dice un fémur. Carmela ha aprendido anatomía desde que su nieta desapareció en dos mil veintiuno.
El hueso es blanco y el blanco no es tierra. El hueso no es un poste de cerca, porque los postes de cerca son de madera podrida y esto es hueso. El hueso es un hueso humano, porque los fémures de los perros son más cortos, los fémures de los cerdos tienen otra curva, y este no tiene la curva del cerdo. Entonces es humano. Entonces es el hijo de alguien.
Elena se levanta. Da dos pasos hacia atrás. Deja la pala clavada en el cuadrado G7.
Lupita mira a Elena. Lupita no dice nada. Lupita tiene los ojos rojos pero los tiene rojos desde enero.
A ochocientos metros del rancho El Cedro hay otro rancho. Se llama Villa de Allende. Está en el municipio de Berriozábal. Es una reserva federal y dentro de la reserva federal alguien quemó carne el diez de abril de este año. Elena lo sabe porque Elena leyó el informe. Las madres lo leyeron todas. En la reserva de Villa de Allende se encontraron restos calcinados el veintinueve de mayo, hace dos días, y los restos calcinados son de dos, tal vez tres personas, y de una de las personas también se encontró un diente. Un diente es algo que puede dar el ADN. Un hueso femoral calcinado no. Entonces en la reserva de Villa de Allende hay al menos una persona cuyo nombre van a saber.
Elena lo sabe. Elena sabe que el hijo de una de las catorce mujeres presentes hoy podría estar en Villa de Allende, y Elena sabe que el hijo de Elena podría ser ese diente.
Carmela se acerca a Elena. Carmela dice Elena quieres que vayan otras. Carmela dice podemos dividirnos. Seis mujeres a Villa de Allende y ocho aquí. Elena escucha. Elena cuenta. Elena cuenta que en Villa de Allende hace falta alguien que sepa leer el mapa del catastro porque la reserva es grande y aquí en cambio la tierra está toda a la vista y aquí basta con cavar.
Elena dice me quedo. Elena dice aquí está Diego. Elena dice Diego es el hijo de Lupita.
Lupita la oye. Lupita se acerca. Lupita no habla. Lupita toma la pala de Elena del cuadrado G7 y la pasa al cuadrado G8 y vuelve a cavar. Elena cava en el G9. Carmela cava en el G6. Las otras se ponen en fila.
Hacia las seis de la tarde las madres han encontrado diecisiete restos. Diecisiete restos no son diecisiete personas porque diecisiete restos pueden ser dos personas con muchos huesos o cuatro personas con pocos huesos. No lo saben. Lo sabrá el forense. El forense viene de Tuxtla Gutiérrez. El forense llega mañana.
Diecisiete restos. Elena ha encontrado cuatro. El primero era el fémur. Los otros tres son pequeños y Carmela no dijo qué eran. Carmela solo dijo que los pusieran en la bolsa y que escribieran el cuadrado y la hora.
Lupita encontró un cráneo en el cuadrado G8. Lupita lloró dos minutos. Después siguió cavando.
Hacia las dieciocho y treinta las madres salen del rancho a pie. La pala de Elena se queda clavada en el cuadrado G9, la hoja en la tierra, el mango recto. Elena la mira desde fuera de la cerca. Carmela le dice mañana la recoges. Elena asiente.
Lupita camina al lado de Elena. Lupita dice gracias, Elena. Elena no contesta. Elena cuenta. Elena cuenta diecisiete restos, siete años, seis meses, diecisiete días. Los números son los números. Mañana vuelve.
En la cerca del rancho El Cedro, a las siete de la tarde, la pala de Elena sigue recta. Una pala clavada en la tierra es una pala que ha encontrado. Una pala clavada en la tierra no es una pala que se ha detenido.