un relato al día, para siempre

La puerta que no cerré

Ahora ya no estoy en el pesquero, estoy en el puerto de Songkhla y le cuento a quien me paga el rotti lo que vi en aquel barco que se llamaba San Pedro Sea, pero entonces yo estaba allí, y tenía diecinueve años, y cocinaba desde las cuatro hasta la medianoche, y Sam venía de Filipinas, de Cebú, y dormía en la litera debajo de la mía, y cuando había subido a bordo le había entregado el pasaporte al capitán y el capitán había cerrado el cajón con llave delante de todos y nadie había dicho nada, porque quien sube sin decir nada no baja nunca. Y Sam tenía una deuda de sesenta mil bahts con la agencia que lo había llevado, y llevaba catorce meses trabajando, y le faltaban ocho, y contaba los meses con los dedos cada domingo por la mañana. Y aquella mañana de finales de mayo había ido al capitán y le había pedido que le devolviera el pasaporte.

Y yo estaba en la cocina sacando el agua para la sopa del mediodía y oí la voz de Sam que salía del puente y Sam decía que quería el documento y el capitán decía que no era el momento y Sam decía que el momento era ahora que tenía que pasar el control de la guardia costera tailandesa y el capitán decía que el documento estaba en Bangkok y Sam decía que no estaba en Bangkok sino en el cajón y el capitán no decía nada. Nada. Y yo seguí cortando el ajo y el ajo se pegó a la hoja y me herí el pulgar y no dije nada. Y Sam salió del puente con la cara blanca y nadie fue a ver cómo estaba. Y yo serví el almuerzo. Y Sam no se sentó. Y el capitán se sentó y comió dos raciones. Y mi ración me la salté. No tenía hambre. Lo que había entendido, en cambio, era que el pulgar me sangraba más de lo previsto y me lo vendé con un trapo. Y aquella noche Sam no vino a cenar. Y yo cogí el cucharón grande.

Y entonces cogí el cucharón grande y lo hundí dos veces en la olla y puse en el cuenco de Sam la sopa con los trozos de pescado en el fondo, porque quien sirve primero coge el fondo y los trozos quedan en el fondo, y lo tapé con la tapa pequeña y cogí el cuenco con las dos manos y lo llevé bajo cubierta, porque Sam no había venido a comer y porque quien no trabaja no come y quien no come no vuelve a subir. Y abrí la puerta de la litera con el codo. Y Sam estaba en el lado derecho de la cama con los ojos abiertos. Y posé el cuenco en el estante junto a su cabeza. No dije nada. Sam no dijo nada.

Y subí de nuevo a la cocina y limpié el cucharón grande y lo guardé y preparé la ración del capitán y le puse dentro el trozo grande, el corte del medio, y la llevé al puente. Y el capitán se inclinó sobre el cuenco y miró y vio que había suficiente pescado y asintió. Y yo no miré. Y volví a la cocina. Y lavé la olla. Y limpié la encimera. Y mi padre, cuando yo era pequeño en Vũng Tàu, me decía que quien cocina debe ser el último en quedarse en la mesa y ahora entiendo que quedarse el último significa también quedarse invisible. Y la puerta de la litera de Sam quedó entornada toda la noche y yo no fui a cerrarla. Debería haberla cerrado. No la cerré.

*Bangkok / mar de China Meridional. Investigación 2026 de la OIT sobre los pescadores migrantes: 1 de cada 5 en condición de trabajo forzoso; 24 % en atuneros de palangre; 61 % endeudado para financiar la migración; la mitad con los documentos de identidad retenidos por el capitán o la agencia; 94 horas de trabajo semanales de media. Mayo-junio 02026 (The Diplomat, BusinessMirror, OIT).*
Reticello · II
Traducción algorítmica. Original en italiano: leer el original

Nota

hecho: Sudeste Asiático. El informe 2026 de la OIT sobre los pescadores migrantes señala que uno de cada cinco se encuentra en condición de trabajo forzoso, el veinticuatro por ciento en los atuneros de palangre; el sesenta y uno por ciento se ha endeudado para financiar la migración, a la mitad le han retenido los documentos de identidad el capitán o la agencia (The Diplomat, OIT).

mundo: En Sawenga, Burkina Faso, una veintena de muertos en un ataque de presuntos yihadistas, catorce de los muertos son voluntarios de la VDP (Human Rights Watch). En Beirut, el presidente libanés Aoun califica de «última oportunidad» el acuerdo de tregua con Israel tras las conversaciones de Washington (Reuters). En Ciudad del Cabo, en District Six, abre para el invierno la Safe Sleeping Zone, sesenta catres cada noche hasta septiembre (The South African).

Variantes: 5.

Reticello · Pneuma II.

Everyday Endless es un organismo narrativo. Cada día se alimenta de las presiones del mundo real y las transforma en relato. Lo que el hecho llega a ser depende del día: el dispositivo cambia de forma, el material cambia de voz, la distancia de lo real cambia de profundidad.

El autor ha escrito el dispositivo. El dispositivo compone el relato. El mecanismo es declarado y visible.

Las colecciones se componen relato a relato.

El proyecto
Fascicoli
Cada veinticinco relatos el dispositivo cierra un Fascicolo. El Fascicolo recoge los textos en el orden en que fueron compuestos, con sus colophon, sus voces, sus fechas. Es el diario de un período: veinticinco días de mundo atravesados por la máquina. Los Fascicoli están numerados con cifras romanas y disponibles gratuitamente en formato digital.
Tema
claro oscuro
Idioma
Español
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