un relato al día, para siempre

El gasoil lo encontrás

El camping estaba en la punta donde el lago hace el codo y había seis parcelas y un baño con una ducha que funcionaba solamente con el generador prendido, y el generador lo prendíamos a las siete de la tarde y lo apagábamos a las once, y el bidón de gasoil estaba detrás de la casilla de la oficina tapado con una lona verde porque el sol lo calentaba y el gasoil calentado apesta, y ese verano en el bidón el gasoil llegaba un poco arriba de la mitad, y mi tío decía que alcanzaba, y yo sabía que no alcanzaba porque mi tío hacía empezar el invierno en julio y acá empieza en mayo y termina cuando él decide.

Y la sentencia había llegado el jueves.

No llegó como llegan las cosas en las películas, no vino nadie con un papel, la leyó mi prima en el teléfono mientras estábamos en la escuela por la fiesta, y dijo solamente «rechazaron», y después giró la pantalla hacia nosotros y la pantalla estaba demasiado brillante y no se leía nada, y nadie la agarró, y nos quedamos ahí y la música seguía.

Y al día siguiente el oficial de justicia empezó a venir a la mañana, y no entraba, se quedaba en la ruta y sacaba fotografías de la entrada, y después se subía al auto y se iba, y así seis días.

El séptimo día llegó el auto con la patente de Buenos Aires, cuatro personas, padre madre y dos chicos, y habían reservado en junio y habían pagado en junio, una semana entera, y eran los únicos de la semana porque los demás habían cancelado todos después de que salió en los diarios.

Y la señora bajó y me dijo que necesitaba el recibo.

Y yo dije que se lo hacía, y ella dijo que sin el recibo el seguro del viaje no les devolvía nada y que ya se lo habían retenido, y me lo dijo de una manera amable que era peor que una descortés, y mientras tanto los chicos habían bajado y miraban el lago y uno ya se había sacado las zapatillas.

Y mi tío se paró en la barrera.

No la levantó y no la bajó, se puso al lado con las manos encima, y dijo: «Aymará, eso es una firma.»

Y yo dije: «Eso es el gasoil.»

Y él dijo: «El gasoil lo encontrás. El camping no.»

Y agarré el talonario de recibos del cajón y lo abrí sobre el capó, y a treinta metros, en la ruta, el oficial de justicia ya había sacado el teléfono.

Y agarré la lapicera y escribí la fecha, y la fecha era la de ese día, no la de junio cuando habían reservado, y eso yo lo sabía mientras la escribía porque en marzo el abogado nos lo había explicado en la mesa de la casa comunitaria con el café adelante, y había dicho que cualquier papel con una fecha posterior a la sentencia vale como prueba de que la ocupación continúa, y lo había dicho así, papel, no documento, papel, y yo me acuerdo que miraba la taza de él que había quedado llena, y escribí la fecha igual y escribí el número de noches y escribí el monto y firmé abajo con mi rúbrica que es una A y una C pegadas, y el papel carbónico entre la hoja y el talón se había corrido un centímetro.

Y entonces la rúbrica en el talón salió torcida.

Y después corté a lo largo de la perforación.

Se corta en dos tiempos, el talonario: primero cede la parte cerca del lomo y después va el resto, y en el medio hay un momento en que el recibo queda pegado por dos centímetros y todavía lo podés volver a poner en su lugar.

Y tiré y lo despegué y se lo di a la señora por la ventanilla, y la señora dijo gracias y lo puso en el portadocumentos junto con los pasajes de avión.

Y mi tío no dijo nada, y no es eso lo que duele, duele que no se fue, se quedó en la barrera otra media hora con las manos sobre la barrera mirando el auto que entraba, y después se fue para el pueblo y a la noche habló con tres personas y a ninguna de las tres le dijo mi nombre, dijo «una de nosotros», que es peor.

Y el talón quedó adentro del talonario con la fecha y con la rúbrica torcida, y el talonario lo cerré y lo puse en el cajón de la oficina abajo del cuaderno de las llaves, y no lo escondí porque esconder una cosa quiere decir que alguien la busca, y nadie la buscaba, la van a buscar.

Y el auto entró en la parcela tres, y el hombre bajó y abrió el portón trasero, y la carpa salió de la bolsa, y los chicos tiraron de los vientos de un lado y él del otro, y a las ocho menos cuarto prendí el generador y el generador hizo el ruido que hace siempre, ese que al primer intento no arranca, y las luces del baño se prendieron.

Y el oficial de justicia desde la ruta sacó las fotografías de la entrada como hacía cada mañana, y esa noche se las sacó también a la parcela tres, y en la fotografía de la parcela tres está la carpa y está el auto y está la luz del baño prendida atrás, y yo no estoy.

Villa La Angostura, Neuquén, Argentina. La Corte Suprema rechaza los recursos de la comunidad mapuche Lof Paichil Antriao y deja firme la sentencia que ordena la restitución de las tierras ocupadas en el Parque Municipal del Lago Correntoso, camping incluido; la ley 26.160 sobre la emergencia territorial indígena no suspende automáticamente los desalojos, 6-9 de agosto de 02026 (La Angostura Digital, La Nación, Infobae).
Reticello · I
Traducción algorítmica. Original en italiano: leer el original

Nota

hecho: La Corte Suprema argentina rechaza los recursos de la comunidad mapuche Lof Paichil Antriao y deja firme la sentencia que ordena la restitución de las tierras ocupadas en el Parque Municipal del Lago Correntoso, en Villa La Angostura. (Infobae, 9 de agosto de 02026.)

mundo: En India las lluvias monzónicas matan a más de cien personas desde julio, y en Assam el Brahmaputra inunda las aldeas y deja setecientos mil desplazados (Al Jazeera). En Sri Lanka las mismas lluvias causan ocho muertos y doce mil desplazados (Al Jazeera). En la Unión Europea los incendios queman casi quinientas mil hectáreas hasta el seis de agosto, y entre España, Francia, Grecia, Turquía y Portugal cuatrocientas mil personas dejan su casa (Joint Research Centre).

Variantes: 5.

Reticello · Pneuma I.

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