El procedimiento para la estimación de un daño en suelo de dominio público tiene seis pasos.
Primero se establece el punto cero. Ahmad lo fija en la esquina del murete, donde la carretera sale de la curva.
Luego se mide la longitud. El metro de hierro es de segmentos. El tercer segmento se le dobló hace tres años, y él lo abre siempre hasta el segundo, un metro ochenta cada vez.
Ochenta y seis metros.
Luego se mide la anchura. Dos cuarenta, constante.
Luego se cuentan las piedras en tres muestras de un metro cuadrado, una al principio, una a la mitad, una al final. Luego se hace la media. Luego se multiplica.
El número que sale es quince mil y algo más.
Quinto paso: se aplica el coeficiente de degradación del suelo. Para la piedra es cero. La piedra no se degrada, se desplaza.
Sexto paso: se escribe el valor en la casilla.
El sexto paso tiene una nota al pie en el manual. La nota dice que el valor se determina según el método más apropiado al caso. No dice cuál.
Ahmad se sabe esa nota de memoria. La sabe desde hace once años y nunca le había servido.
El tribunal ya ha decidido. La sentencia es del tres de septiembre.
Cuatro condenados, todos de la zona de Bani al-Harazi. Cincuenta mil riales cada uno, moneda vieja. Cuatrocientos mil riales de costas judiciales a la Autoridad. El valor de las piedras solidariamente, por cuantificar.
Por cuantificar quiere decir Ahmad.
El jefe lo convocó a las siete. Habló de la ladera por encima de la curva. Dijo que es de dominio público desde el levantamiento y que está escrito. Luego habló de la cantera del año pasado, la que se llevó un flanco entero hacia el wadi, y de cuando él había ido a ver y no tenía nada en la mano que enseñar, porque nadie había puesto nunca un valor a las piedras de aquella ladera.
Ahmad escuchó de pie. No se sentó porque el jefe no se había sentado.
El jefe dijo una sola cosa sobre la estimación. Dijo que el expediente tiene que aguantar.
Luego abrió la ventana, porque a las siete de la mañana en la oficina de la Autoridad ya hay treinta grados, y cerró la conversación.
Ahmad cogió el metro, la ficha, el manual y la cantimplora. Hizo veintidós minutos de camino a pie hasta la curva.
Luego fue al sitio.
En el sitio había gente. Habían vuelto a trabajar, los mismos cuatro y otros con ellos, y estaban empedrando el tramo en subida, el que se inunda. El tramo crecía mientras él medía.
Nadie le dijo nada. Uno le movió la cantimplora a la sombra.
Las piedras las subían con una carretilla. Una sola carretilla, y la empujaba siempre el mismo hombre, y los otros cargaban.
Mantuvo el metro abierto en el aire un momento, antes de cerrarlo, y miró el tramo nuevo, donde las piedras no estaban todavía en la cuenta de nadie.
Luego cerró el metro, siete chasquidos, y dijo en voz alta el número de piedras que faltaban para el total.
El jefe coge la ficha. La gira sobre la mesa. Apoya el pulgar en la casilla vacía y lo deja ahí.
Habla del tiempo. Habla de la carretera de Saná. Luego dice el nombre de la cantera. Lo dice una sola vez y no añade nada.
Ahmad coge la ficha. La lleva de vuelta a su mesa. Abre el manual por la página de los métodos.
Los métodos son dos. Primero: valor de cantera, piedra labrada, por unidad. Segundo: valor del material tal como yace, en bloque, por metro cúbico. Los dos se pueden escribir. Los dos aguantan en apelación.
Coge el bolígrafo. Escribe en la casilla el valor del material tal como yace. Escribe la cifra en letras y luego en números, como quiere el formulario.
Luego hace una cosa que no le han pedido. Hace punto y aparte. En la línea de las notas escribe el resultado del otro método, por extenso, con la fórmula de cálculo al lado.
Relee. No tacha.
Firma abajo a la derecha, donde va la del tasador, y pone la fecha.
El jefe lee la línea de las notas. Tarda poco.
No dice nada. Devuelve la ficha. Señala con el bolígrafo el punto del refrendo.
Ahmad refrenda. Numera el expediente. Lo pasa a la oficina de registro. El empleado del registro abre el libro, transcribe el número, pone el sello redondo, luego el largo con la fecha, luego coloca el expediente en el tercer estante.
El tercer estante es el de los expedientes cerrados. El segundo es el de los expedientes en curso. El primero está vacío desde que quitaron la sección de catastro.
En ese momento el jefe dice a quién se le asigna el expediente de la cantera. Dice otro nombre.
Ahmad vuelve al escritorio. Apoya el metro contra la pata de la mesa, por la parte de dentro, donde está siempre.
Por la tarde va al tramo en subida. El empedrado está terminado. Lo camina entero, desde abajo, contando los pasos y guardando los números en la cabeza en grupos de tres. Llega arriba. Hace la cuenta de la longitud.
Se equivoca en un metro sesenta de menos.
hecho: El tribunal de primera instancia del distrito de Al-Jabin, en la gobernación yemení de Rimah, condena a cuatro habitantes de Bani al-Harazi por haber empedrado con piedras recogidas en el lugar un tramo de carretera pública deteriorada. El valor de las piedras queda por cuantificar. (Al-Mashhad al-Yemeni, 3 de septiembre de 02026.)
mundo: En Irán el Tribunal Supremo confirma doce años de cárcel y la confiscación de todos los bienes a un gerente de café detenido tras las protestas (Radio Farda). Vanuatu presenta ante la Corte Internacional de Justicia un recurso contra Francia sobre la soberanía de dos islas deshabitadas al este de Nueva Caledonia (Al Jazeera). En Kinsasa el Tribunal de Casación aplaza el veredicto sobre el fondo para las víctimas de las actividades ilícitas de Uganda (Congo Quotidien).
Variantes: 5.
Incalmo · Pneuma I.
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