Baek Sun-ja pone el agua en el fuego pequeño. Coge dos tazas del estante. Vuelve a poner una en su sitio, porque su hermano solo bebe frío. Saca de la nevera la botella de té de cebada. La deja en la mesa, a la derecha, donde él se sienta desde hace cuarenta años.
Luego se ata el delantal. En el bolsillo derecho del delantal hay una hoja doblada en cuatro. La esquina de la hoja sobresale un centímetro.
La sentencia llegó hace seis días. La suma son ochenta millones de wones. Los nombres en la sentencia son cinco.
Baek Yong-ho llega a las once. Se sienta a la derecha. Deja en la mesa una carpeta de plástico transparente. De la carpeta saca el formulario del banco. El formulario tiene una casilla por cada titular. Las casillas son cinco. Deja el bolígrafo encima del formulario, atravesado.
Sun-ja sirve el té de cebada. Luego se sienta.
Primero repite las fechas, como se las ha repetido a todos durante siete años. La demanda presentada en dos mil diecinueve. La primera instancia. La apelación. Luego la casación, el miércoles pasado. Dice también la fecha de dos mil dieciocho, que es la sentencia de la que viene todo lo demás, y la dice siempre la primera cuando habla con los abogados y la última cuando habla en casa.
Yong-ho dice que las fechas se las sabe.
Sun-ja dice los meses del padre. Cinco meses en Kamaishi, en mil novecientos cuarenta y dos. El padre tenía dieciocho años cuando se fue y tenía diecinueve cuando volvió, y murió en mil novecientos ochenta y ocho, en octubre.
Yong-ho bebe el té de cebada. Luego dice sus números. La diálisis es tres veces por semana. El viaje al hospital son cuarenta minutos a la ida. El copago es lo que es. Dice que dieciséis millones de wones son dieciséis millones de wones.
Sun-ja no contesta. Se levanta. Cambia el hervidor al fuego apagado. Vuelve a sentarse.
Ahora la hoja del bolsillo. La hoja es el presupuesto del cantero de Munsan. Sun-ja fue a verlo el cuatro de agosto, antes de la sentencia, y le preguntó dos cosas. La primera: cuánto cuesta añadir dos líneas debajo de un nombre, en una piedra que ya existe. La segunda: cuánto cuesta por carácter.
El cantero midió la fotografía de la piedra con la regla. Dijo que debajo del nombre caben dos líneas de once caracteres. Dijo el precio por carácter. Luego hizo la cuenta total y la escribió al pie de la hoja, y debajo del total escribió la fecha y selló.
El total sale casi exacto a la parte de uno de los cinco.
Las dos líneas que Sun-ja quiere son estas: los cinco meses, y el nombre de la acería.
Yong-ho gira el formulario hacia ella y le señala la casilla con el bolígrafo. Dice que basta con el nombre y el número de cuenta. Dice que los otros tres ya han mandado los suyos.
Sun-ja mete la mano en el bolsillo del delantal. Saca la hoja. La abre. La abre en cuatro movimientos, como está doblada. En cada movimiento la aplana sobre la mesa con la palma, del centro hacia el borde. Los cuatro pliegues quedan blancos y en relieve.
Luego la gira hacia su hermano y la empuja diez centímetros, hasta meterle la esquina debajo de la mano que sostiene el bolígrafo.
No dice nada durante lo que dura una respiración. Luego dice: esto es lo mío.
Son cinco palabras. En siete años de causa siempre ha pedido por el padre, con los papeles delante. Los papeles eran de un muerto.
Yong-ho apoya el bolígrafo en la mesa. Coge la hoja con dos dedos y la tira hacia sí. La lee desde arriba. Lee las medidas. Lee el precio por carácter. Lee el total. Luego lee la línea de la fecha y el sello.
Mientras lee no habla de la diálisis.
La lee una segunda vez desde arriba, y la segunda vez tarda más que la primera. En un momento se toca la ceja con el pulgar, se para, y retoma desde el total.
Luego deja la hoja delante de sí, a la izquierda. Coge el bolígrafo. Rellena la casilla del banco con su propio nombre y con el número de cuenta. Firma. Seca la firma con la yema del dedo. Vuelve a meter el formulario en la carpeta de plástico y cierra el botón de la carpeta.
No dice nada del presupuesto. No lo devuelve.
Bebe el último té de cebada. Se levanta. Dice que pasa el jueves por las cosas de la madre. Le dice a Sun-ja que no vaya al hospital el sábado, que va él.
En la puerta se pone los zapatos. Le pregunta a Sun-ja si el cantero de Munsan es el de al lado del puente. Sun-ja dice que es ese.
Yong-ho sale.
Sobre la mesa quedan la carpeta cerrada, la taza vacía, la botella de té de cebada con dos dedos dentro. El presupuesto está del lado donde se sentó él, debajo del sitio donde tenía la mano, con la esquina derecha manchada de humedad por la taza. Los cuatro pliegues se están levantando solos, uno tras otro, y la hoja se cierra a medias, y se queda así, medio abierta, sobre la mesa, del lado de él.
hecho: El doce de agosto el Tribunal Supremo de Corea del Sur confirma la orden a Nippon Steel de indemnizar con ochenta millones de wones a cinco familiares de un hombre llevado a trabajar a una acería de Kamaishi durante cinco meses en mil novecientos cuarenta y dos. La demanda se había presentado en dos mil diecinueve. (The Korea Times, 12 de agosto de 02026.)
mundo: En Filipinas el monzón y dos ciclones elevan el balance a veintiséis muertos y afectan a más de cinco millones de personas, con cuatrocientos sesenta y un centros de evacuación abiertos (BusinessWorld). En Sudáfrica catorce mineros artesanales mueren bajo el derrumbe de una mina abandonada (ABC News). En Inglaterra dos hombres son condenados a dos años y ocho meses y a tres años y un mes por los disturbios que siguieron a la muerte de un joven de dieciocho años esposado (Courthouse News).
Variantes: 5.
Incalmo · Pneuma II.
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