un relato al día, para siempre

Ventanilla tres

A las ocho el pasillo del Semefo de Cuautla está en sombra y conviene llegar ahora, antes de que gire el sol. Marisol abre la silla plegable, lona naranja, la pata trasera envuelta en cinta aislante negra. La abre siempre en el mismo punto, bajo el aviso impreso: ENTREGA DE RESTOS · VENTANILLA 3. Las ventanillas del pasillo son dos. La uno para los abogados, la dos para los familiares. El aviso tiene despegada la esquina inferior derecha y nadie la ha vuelto a pegar. Marisol se acomoda la bolsa de plástico transparente sobre las rodillas. Adentro están el acta de nacimiento de Emiliano, la denuncia del dos mil veintidós, las copias de las copias, ordenadas por fecha. Junto a la silla pone las dos botellitas de agua, una para la mañana y otra para la tarde. Luego el abanico de cartón con la publicidad de la óptica La Milagrosa. A las ocho y cuarto llegan los demás, con los números de papel que tomaron en la puerta. Marisol tiene el tres. En cuatro años ha aprendido que los números bajos no sirven de nada, de todos modos los toma: las cosas se hacen por orden. La ventanilla dos abre a las nueve. La fila avanza por números, y cada número recibe una frase. El expediente de Emiliano está en integración. Es la misma frase del tres de junio, cuando la llamaron para decirle que los restos de su hijo estaban en el Semefo desde el dos mil veintidós, cuatro años dentro del edificio frente al cual pasaba en el pesero. Es la misma frase del ocho de junio, y de todo julio. El siete de julio la hicieron entrar al patio para la exhumación del panteón ministerial: una caja blanca, el nombre escrito con marcador en el costado, EMILIANO R.G., y un minuto para mirarla antes de que la camioneta la regresara adentro. Desde ese día la frase no ha cambiado. Hoy la funcionaria de la dos imprime el pase para mañana casi sin mirar la pantalla: ya tiene la mano en el sello. El reloj del pasillo marca las tres y veinte desde media mañana, pero el cierre llega puntual de todos modos, lo anuncia el altavoz. Hace calor. El abanico de la óptica va y viene. A las dos Marisol se toma la segunda botellita, dobla el pañuelo, limpia el vidrio del portarretratos de Emiliano, luego las patillas de los lentes, luego el borde de la silla. De cualquier manera mañana es miércoles, y los miércoles la perito responsable baja temprano a la oficina: lo saben todos en la fila, como se saben los horarios de los camiones. Detrás de la ventanilla, cuando se abre, se ve un pedazo de oficina: estantes de metal, legajos amarrados con cordel, y un carrito con el letrero INTEGRACIÓN que todavía tiene una vuelta de guirnalda navideña alrededor del asa, plateada, en agosto. Nadie la quita. La señora del número cinco dice que su marido está en integración desde hace dos años. El muchacho del seis no dice nada: es la primera vez, lleva los documentos en una carpeta nueva, con liga. Marisol le pasa el abanico sin decir nada, y él lo toma. A las tres el altavoz anuncia el cierre de la recepción. La gente se levanta. Las sillas plegables truenan una tras otra, ese sonido seco que hacen las sillas de lona al cerrarse, siete, ocho tronidos a lo largo del pasillo. Marisol no se levanta. Toma la silla y la mueve un metro, bajo la cámara de burbuja del techo, donde el encuadre agarra la ventanilla y la pared. Encima recarga la foto de Emiliano, la del uniforme de la secundaria, el vidrio del portarretratos limpio desde la mañana. Luego va a la ventanilla, apoya las manos en el borde de aluminio y dice: «Me quedo». La funcionaria levanta los ojos. Mira a Marisol, luego la silla con la foto, luego otra vez a Marisol. «La recepción cierra a las tres», dice. «Lo sé», dice Marisol. «Me quedo». No levanta la voz. Por lo demás nunca la ha levantado, en cuatro años. La funcionaria mantiene la mano en el teléfono interno. En el vidrio está la calcomanía con los horarios, y debajo de los horarios el número del piso de seguridad. No llama a seguridad. Marca otro número, tres dígitos. La perito baja a los diez minutos. Bata azul, gafete volteado al revés, una carpeta bajo el brazo. Mira la silla bajo la cámara, la foto con el vidrio limpio. No pregunta quién es el muchacho. Abre la carpeta en el borde de la ventanilla, la gira hacia Marisol y mantiene el dedo sobre un renglón. «El expediente entró en integración el nueve de agosto de dos mil veintidós», dice. Nueve de agosto. Marisol mira el renglón. Cuatro años justos en tres días. No es una fecha de entrega: es la primera fecha verdadera que alguien le muestra en una hoja, con un sello al lado. La perito cierra la carpeta. «No puedo darle un día. Puedo decirle qué falta». Lo dice, y es una lista corta. Marisol la escucha hasta el final, luego vuelve a la silla, toma la foto y la mete en la bolsa de plástico con los documentos. La silla la deja ahí, abierta, bajo la cámara. Sale al sol de las tres y media. Desde la calle, a través de las puertas de vidrio, la silla naranja se ve perfectamente, en medio del pasillo vacío. El aviso de la ventanilla tres sigue en la pared, con la esquina despegada.

Cuautla, Morelos, México. Dilan, desaparecido a los 16 años y encontrado sin vida en 2022, permaneció 4 años en el Semefo sin que se avisara a la familia; sus restos, exhumados del panteón ministerial el 7 de julio de 02026, siguen sin fecha de entrega (Proceso, 24 de julio de 02026).
Cristallo · I
Traducción algorítmica. Original en italiano: leer el original

Nota

hecho: En Cuautla, Morelos, los restos de Dilan, un joven de dieciséis años encontrado sin vida en 2022, permanecieron cuatro años en el Semefo sin que se avisara a la familia; exhumados el 7 de julio, todavía no tienen fecha de entrega. (Proceso, 24 de julio de 02026.)

mundo: El 3 de agosto el volcán de Fuego, en Guatemala, entra en fase paroxística: alerta naranja nacional y alrededor de mil evacuados de las comunidades de El Porvenir y Las Lajitas (Al Jazeera). Un misil de crucero ruso Kh-101 cae el 30 de julio cerca de Tarnawa-Kolonia, en la región polaca de Lublin, durante un ataque masivo sobre Ucrania (Kyiv Independent). En Canadá cuatro mil cuatrocientos sobrecargos de WestJet van a la huelga el 2 de agosto: casi quinientos vuelos cancelados en un solo día (CP24).

Variantes: 5.

Cristallo · Pneuma I.

Índice

143 relatos

Páginas
El proyecto Catálogo