Había un maestro de primaria de Chorgul, que es una aldea del valle por encima de Tash-Bulak, provincia de Fergana mientras fue provincia de Fergana. El maestro enseñaba desde hacía treinta y un años en la misma aula, la segunda a la derecha entrando, y en treinta y un años cambió el retrato de encima de la pizarra y nunca el pupitre de delante de la ventana. Encima de la pizarra ahora no hay nada, porque el retrato viejo lo había descolgado él y el nuevo lo descolgaron de oficio, en dos mañanas distintas. La campanilla la guardaba en un cajón de la mesa, de latón, con el mango de madera gastado por un solo lado, porque la tocaba con la derecha. Con la derecha escribía también los nombres en la lista, y los nombres de la lista aquel año eran veintitrés. Veintitrés niños para un lugar de poco más de dos mil quinientas personas, contando también Tash-Bulak, son pocos, como en el pueblo decían desde hacía tiempo. En el pueblo la escuela es una sola para las dos aldeas, y los de Tash-Bulak llegan por el camino bajo, que en invierno se inunda en el puente.
La noticia del intercambio llegó en dos veces. La primera vez fue una línea en la radio, que hablaba de un acuerdo entre los dos países y de tierras que pasaban de un lado y de otro; la segunda vez fue un hombre con una carpeta, venido de Osh, que midió el patio de la escuela con la cinta métrica y se fue sin beber el té. El té se lo habían ofrecido, pero él dijo que tenía otras aldeas. Las otras aldeas estaban más abajo, hacia el canal; de aquellas el maestro no supo nada más. La campanilla en aquellas semanas estaba en el cajón; en el cajón estuvo desde junio, que la escuela cierra en junio, sin que nadie la oyera.
Después del hombre con la carpeta llegaron los formularios; los formularios decían que quien se quedaba tomaba la ciudadanía nueva y quien se iba tenía tiempo hasta el otoño. Hasta el otoño el hermano llamó todos los domingos. El hermano está en Fergana, es carpintero, y al tercer domingo dijo que venía a buscarlo con la furgoneta de un cuñado. El cuñado tenía la furgoneta y el permiso para el paso fronterizo; el maestro tenía la casa del padre y veintitrés niños. De los veintitrés, cuatro se fueron en agosto con las familias, y los demás hicieron saber que se quedaban. De las cuatro familias una se fue a Andijan, de las otras no se supo adónde.
En medio de estas cosas vinieron a plantar los postes. Los postes los plantaron en tres días, detrás del huerto de la escuela, donde antes pasaba un sendero para las cabras. El sendero para las cabras ahora termina contra un poste, y las cabras lo rodean por arriba. De quién eran aquellas cabras no consta.
En julio llegó el programa nuevo. El programa nuevo estaba en kirguís para tres asignaturas de cinco, y para historia era otro libro, con otra república dentro. El maestro el kirguís lo habla como lo hablan en su parte del país, es decir, para comprar y para saludar, no para explicar los ríos a los niños de tercero. Preguntó en qué lengua debía dar la segunda hora. No le respondieron por escrito, y de palabra le dijeron que esperara la inscripción.
El tres de agosto abrieron la inscripción en la sala del consejo, que en invierno sirve para las bodas y en verano para nada. En la sala habían puesto dos mesas, una para los formularios, la otra para las fotografías, y una mujer de Osh que escribía los nombres a mano porque el ordenador no tomaba corriente. El maestro llegó con la campanilla bajo el brazo, y esto lo contaron los que estaban en la cola. El formulario tenía dos casillas arriba y una sola línea abajo. Sobre las dos casillas de arriba posó la campanilla, que sujetaba el papel, y debajo, en la línea de abajo, escribió el nombre entero con el bolígrafo de la mujer de Osh, que era un bolígrafo atado a la mesa con un trozo de cordel, y la firma salió corta porque la línea era corta. La mujer de Osh le preguntó si quería releer, y él dijo que había leído la parte que le hacía falta, es decir, la línea donde estaba escrito el nombre de la escuela. La escuela en el formulario tenía un número nuevo y la misma dirección de antes. El hermano aquel día no estaba. El hermano vendría el viernes, y para el viernes faltaban cuatro días. Del viernes el maestro no habló con nadie en la cola. En la cola esperaban los demás, y él salió con la campanilla bajo el brazo, como había entrado.
El viernes el hermano vino con la furgoneta del cuñado y paró delante de la escuela. Delante de la escuela estuvieron una hora, y de aquella hora no se sabe qué se dijeron, porque estaban solos y ninguno de los dos lo contó después. La furgoneta se fue hacia Fergana con las sillas de la cocina y sin el maestro, y las sillas eran cuatro, de madera clara, con la paja rehecha una sola vez. El maestro se quedó con la campanilla y con la casa medio vacía, y la casa medio vacía la dejó así también después.
Desde aquel viernes toca a las ocho. A las ocho de agosto el patio está vacío, la escuela está cerrada desde junio, y de la segunda hora de septiembre no se sabe todavía en qué lengua será. La campanilla la oye quien cava el huerto detrás de los postes. Quien cava el huerto detrás de los postes empieza temprano y para con el calor, y dice que el sonido llega hasta el camino bajo, el que baja al canal. De las aldeas más allá del canal el maestro no supo nada más, y de allí no vino nadie a decir si se oye. Quien cava el huerto detrás de los postes la oye cada mañana.
hecho: Las aldeas de Chon-Gara y Tash-Dobo, unos dos mil quinientos habitantes, pasan de la región de Fergana, en Uzbekistán, a la región de Batken, distrito de Kadamjay, en Kirguistán. El tres de agosto se abre la inscripción de los residentes: quien se inscribe obtiene la ciudadanía kirguisa, y el cierre de los trámites se espera para finales de año. (24.KG, 3 de agosto de 02026.)
mundo: En la noche del 5 de agosto un ataque ruso de misiles y drones golpea Kiev y su región: diecisiete muertos, diez en el distrito de Brovary (NPR). La ONU cuenta al menos cincuenta y seis ejecuciones en Irán por cargos de seguridad desde el 19 de marzo (Al Jazeera). En Kumamoto más de siete mil quinientos desplazados siguen en los centros a una semana del terremoto, con más de treinta y cinco grados (Jiji Press). En Tegucigalpa un juez niega la prisión preventiva al expresidente Juan Orlando Hernández (Washington Post).
Variantes: 5.
Lattimo · Pneuma II.
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