Me lavé las manos en el lavabo del pasillo del centro Rescue 1122 de Buner, bajo el grifo a la izquierda del armario de los reactivos, y el agua que salía estaba tibia porque la mañana del once de mayo de dos mil veintiséis la caldera del centro todavía funcionaba, y el polvo blanco de mármol que me había quedado bajo las uñas se iba desprendiendo lentamente y se mezclaba con la sangre de Nawab que me había quedado en la muñeca derecha donde le había mantenido la presión mientras lo subíamos a la camilla, y estaba también el sudor de la camiseta bajo el mono naranja, y todo esto se iba, y yo no pensaba en nada de lo que pensé después.
Eran las trece y doce. Volvía de la cantera de Bampokha. Cinco obreros extraídos con vida, los cinco transportados al PHQ Daggar, ambulancia partida a las doce y cuarenta. El equipo había regresado detrás de mí a pie desde la furgoneta. Faryad cargaba la caja del kit, Tariq llevaba la motosierra Husqvarna, los otros dos chicos nuevos del centro charlaban de la telenovela que habían visto la noche anterior. Yo no charlaba. Fui al mostrador de los trámites.
El formulario INCIDENT REPORT que usamos está en inglés y urdu, dos columnas. Tenía los nombres de los cinco escritos en el cuaderno de mi bolsillo lateral: Niaz Muhammad de Swat, Gul Syed de Aligram, Inaam de Gagra Buner, Faryad de Buner ciudad, Nawab Khan de Swabi. Trasladé los cinco nombres al formulario, uno debajo del otro, con el bolígrafo azul del escritorio, y en la línea "Outcome" escribí "Rescue successful, 5/5 alive transported to PHQ Daggar". Firmé. Me llaman Aziz y ese es mi nombre.
Fui a la cocina. El arroz llevaba media hora hecho, el dal estaba tibio, Faryad había puesto la mesa para cinco pero los dos chicos nuevos comieron fuera en el patio. Me senté a la mesa larga. Tariq dijo "buen trabajo jefe" y yo asentí. Llamé a mi esposa Salma. Le dije solo que había vuelto y que descansaría antes del turno de la tarde. Salma me preguntó si había comido, yo le dije que sí aunque estaba empezando a comer. Colgó.
El teléfono de central sonó a las trece y cuarenta y seis. Era el PHQ Daggar. La voz era del doctor Imran, lo conozco desde hace cuatro años. Me dijo "Aziz bhai, el paciente Nawab Khan, heridas internas, no lo logró, fallecimiento a las trece y cuarenta y seis". Yo dije "shukria". Me dijo también "el padre llega desde Swabi por la tarde". Yo dije "shukria" otra vez. Colgué.
Fui al mostrador. El formulario que había rellenado estaba en el registro de informes, segunda hoja de la carpeta verde "Mayo 2026". Lo encontré. Abrí. La firma azul estaba al final, mis cinco líneas arriba. Abrí el portalápices. Saqué un bolígrafo negro Pilot de tinta permanente, de los que usamos para las apostillas porque el azul se confunde con la firma original. Bajo mi firma, escribí: "Apostilla — hora trece y cuarenta y seis: paciente Nawab Khan fallecido en el PHQ Daggar por heridas internas. Equipo lo recuperó con vida. Supervivencia reclasificada: 4 de 5." Debajo, una segunda firma con el mismo bolígrafo negro.
Cerré el registro. Lo devolví al estante, a su sitio, entre el registro de abril y el cuaderno de turnos de mayo.
Fui al archivo. El archivo son tres estantes metálicos contra la pared de la habitación de atrás, sobre un radiador que en mayo está apagado. La carpeta que buscaba es "Rescue 2026 — Buner / Khyber Pakhtunkhwa", tercera balda desde arriba, tercer estante desde la izquierda. Saqué la copia de carbón amarilla del informe del registro nuevo que acababa de cerrar. Abrí la carpeta. Inserté la hoja en orden cronológico, después del 7 de mayo (desprendimiento menor en la carretera de Pacha Kalay, "Rescue successful 3/3") y antes del 12 de mayo que era mañana.
Mientras lo insertaba miré los otros informes del mes. Diez intervenciones en mayo antes del mío. Siete con "Rescue successful 5/5". Uno con "Rescue successful 3/3". Uno con "Rescue successful 3/4". Dos con "Rescue successful 0/2". Mi nuevo informe, el once de mayo, decía "Rescue successful 4/5". Lo coloqué en su lugar numérico en la secuencia.
Cerré la carpeta. Volví al mostrador. El registro de turnos estaba abierto en mi página. No escribí nada. Pensé en la fila de informes del mes que ahora tenía ante los ojos sin necesidad de reabrir la carpeta: los siete cinco-de-cinco de los rescates limpios, el tres-de-tres del desprendimiento de Pacha Kalay, los dos cero-de-dos de las montañas a las que no habíamos llegado a tiempo, el tres-de-cuatro del incendio del treinta de abril desbordado en mayo, y mi cuatro-de-cinco del once. Era el único dato del mes que había sido corregido a posteriori. Era el primer número de una secuencia que empezaba en mayo de dos mil veintiséis y que continuará hasta el día en que deje de rellenar los informes. Fui a descansar antes del turno de la tarde.